Todos espían

LAJOS 3

Las filtraciones de Edward Snowden sobre la labor de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés)  dieron a conocer la poca, si alguna, privacidad que tienen los ciudadanos en el mundo.

Independientemente de que sean usuarios asiduos del Internet, la industria de las telecomunicaciones en general ha sido motivo de espionaje particularmente después de la Segunda Guerra Mundial cuando EEUU, Canada, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda se unieron en el acuerdo Echelon.

Según el Dr. Lajos Szászdi, en su conferencia Latinoamérica al descubierto, Snowden sólo ha difundido a la prensa internacional aproximadamente un 1% de la información que recopila esta Agencia.

El experto en materias de defensa y seguridad explicó que Brasil y México fueron los países en la región con mayor exposición dentro del escándalo.  El primero por ser una potencia emergente que podría representar una amenaza a la hegemonía de EEUU tras unirse al batallón de los BRICS y el segundo, por los esfuerzos multilaterales de seguridad fronteriza y lucha contra el narcotráfico.

Szászdi señaló varios ejemplos de satélites y cables submarinos que recopilan información de llamadas, mensajes de texto, correos electrónicos y redes sociales tras el acuerdo de la Agencia con organizaciones proveedoras de estos servicios.

Lo más importante es que Estados Unidos no es el único que ejerce estas prácticas.

Para el analista de medios como RT en Español e HispanTV, el rechazo a estos programas por parte de figuras políticas internacionales tales como Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, y Angela Merkel, Canciller de Alemania, es la falta de inmunidad que tienen los funcionarios diplomáticos como ellas, quienes también fueron vigiladas desde sus aparatos tecnológicos personales.

Rousseff ha pedido a la Organización de las Naciones Unidas organizar un Foro de Espionaje Internacional para el próximo mes de abril en aras de detener esta práctica intromisoria  de los Estados Unidos.

Entre sus medidas destaca proponer la creación de un correo electrónico brasileño cifrado para que las comunicaciones en Brasil se queden dentro de Brasil, lo cual Szászdi considera es un indicio de la “balcanización de la red mundial de la información” y que podría desatar una eventual guerra cibernética entre “los que se espían y los que se defienden”.

Aparte de la posible pérdida multibillonaria en negocios de almacenamiento de información, cuyo 80% radica en la nación norteamericana, estaríamos presenciando la fragmentación del internet como medio de libre acceso y expresión.

Esta conferencia fue organizada por Grupo Latitudes y se llevó a cabo el 5 de febrero de 2014 en el Anf. CRA 108 de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

La necesidad periodística de la Ciudad de Juárez

Por Natalia A. Bonilla Berríos / Columna radial para Periodismo Libre

Emilio Gutiérrez no regresará a Ciudad de Juárez. Ricardo Chávez y Alejandro Hernández tampoco tienen planeado retornar a esta comunidad. Los tres periodistas mexicanos reportaban los crímenes de sangre asociados al narcotráfico en la región hasta que un día, sus vidas y las de sus familias fueron amenazadas.

Emilio veía el periodismo como la profesión más linda del mundo pero, la falta de protección por parte de las autoridades y de su propio medio de comunicación, lo llevaron a buscar asilo en los Estados Unidos. Cruzó la frontera, al igual que Ricardo y Alejandro, en búsqueda de paz. En la convención 2011 de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, el trío contó su historia y denunció que México se está convirtiendo en un narco-estado.

Calificando el negocio de las drogas como un cáncer, los reporteros coincidieron en que desde la implementación del Plan Mérida, la nación se ha venido para abajo.  Según Emilio, existe un plan de exterminio ideológico que incluye a la prensa. Ricardo lo confirma al creer que México se ha transformado y cito “en un baño de sangre, ya no somos un grupo el que sufre dolor, ya es todo un país el que sufre”, cierro cita.

El Plan Mérida es un programa de cooperación bilateral entre Estados Unidos y México para frenar la violencia generada por el narcotráfico. Esta iniciativa proporciona habilidades técnicas y asistencia a México para la profesionalización de la policía, el departamento judicial y de penitenciaria,  según informa el portal de la embajada estadounidense en México. 

Emilio, Ricardo y Alejandro opinan que este Plan es fallido y exigen que el actual presidente, Felipe Calderón, detenga lo que consideran es una guerra genocida.  En palabras de Emilio, este dijo y cito: “no quise ser mártir ni seguir una lucha genocida de Felipe Calderón”, cierro cita.

Ahora, los reporteros se enfrentan a la realidad de miles de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos. Quisieran seguir trabajando en el periodismo pero Emilio reconoce que es difícil porque, cito “Estamos viviendo en un limbo legal. Nos están negando la oportunidad de tener tranquilidad emocional, laboral y familiar”, cierro cita. Además añade que ellos no están en esa nación por placer y cito “no cambiamos nuestra profesión para ser jardineros ni para estar lavando platos”, cierro cita.

Emilio, Ricardo y Alejandro no piensan regresar a Ciudad de Juárez y se cuidan de no recomendar a ningún periodista de hacer lo mismo. Después de ver sus vidas amenazadas, no creen que el lugar sea idóneo para realizar cobertura alguna. Creen que ninguna historia vale el precio de su familia o de su existencia.

Sin embargo, queda preguntarse, ¿qué pasará con el municipio si lo dejamos sin prensa? ¿Sucumbiría el periodismo a la corrupción empresarial y gubernamental? En estas situaciones, el ejercicio de esta profesión es imperativo. Es necesario, es vital.

Ciudad de Juárez y México necesitan del buen periodismo, más ahora que nunca. Por años se ha puesto en entredicho la credibilidad de las autoridades, del gobierno y de los medios de comunicación. No podemos permitir que los periodistas se unan a la estela de la degradación.

El pueblo mexicano quiere una patria segura, busca justicia y paz. El periodismo puede ser la solución sino la única para alcanzarla.