El camino hacia la abundancia

La naturaleza es la mejor maestra para ayudarnos a fortalecer nuestra mentalidad de abundancia.

Por mucho tiempo me enfoqué en lo que me hacía falta y poco en lo que tenía o lo que había logrado. El día que me enseñaron a apreciar quién era, lo que viví (bueno y malo) y hasta donde llegué hoy, mi vida empezó a cambiar.

Si hay una gran inversión que te ayudará a sanar tu vida y que te sugiero que hagas es que aprendas a controlar tu mente.

A través de la meditación, el theta healing, el PNL, una buena alimentación, sano consumo de medios y noticias, etc. Tu mente puede ser tu mayor aliada o tu gran enemiga.

Para que entiendas la ecuación, tu realidad es reflejo de tus pensamientos, tus sentimientos y tus acciones. Las tres se alimentan, y cuando actúan en concordancia, suceden milagros o desgracias.

Si internalizas esta gran verdad, te darás cuenta el poder que tienes para cambiar tu vida.

Bendice quién eres. Agradece lo que ya tienes. Bendice y agradece lo que ya está por llegar.

Sé que puede sonar muy iluso para algunas personas, y hay días que al separarme de mi esencia logro pensar así, pero si algo estoy TOTALMENTE convencida es que pensando en carencia no consigo nada bueno.

Al pensar en todo lo que me hacía falta, sólo logré sentirme más miserable. Vulnerable. Resentida. Atacada. Desconfiada.

Cansada de que mi vida siguiera ese rumbo, ELEGÍ cambiar. Y mis problemas no se solucionaron de la noche a la mañana como un acto de magia pero entendí que este rumbo, por más incierto que fuese, era el correcto para mí.

Hoy te aseguro que reprogramar ha sido y es un camino, no una píldora de salvación.

Mi invitación es que te plantees, ¿qué mejor que apostar por ti?

Cuando te sientas insuficiente, busca la naturaleza, siempre hay abundancia en ella.

Porque siempre será un gusto recordarte que eres suficiente. Siempre lo fuiste. Permítete ser. 

Cuando te sientas insuficiente, busca la naturaleza, siempre hay abundancia en ella. Pasar tiempo en contacto con ella, te permite regresar a tu esencia.

Mientras más brille tu luz y más cultives tu talento, más aportarás a tu vida y más progresaremos como sociedad.

Acéptate como la fuente de abundancia que eres y alimenta tus bendiciones, declara tus victorias, vívete.

Sin comparaciones, sin juicios, sin desconfianzas en ti o en el Universo.

Como el agua, abundante y libre, moldéate.

Fluye.

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Gracias fracaso

¿Puede un fracaso ser una bendición?

Claro que es difícil ver el lado bonito de que no se den las cosas que más queremos pero sirven para enseñarnos que: 1) nuestros tiempos no siempre son los más perfectos y que 2) somos muy valientes por caminar (y luchar) por nuestros sueños. La certeza no está en la tierra sino en tu capacidad de andar firme (y flexible) por ella.

Los fracasos, al igual que los éxitos, son parte de nuestra historia. No tienen por qué ser o determinar nuestra historia completa.

En mi caso, la lista de fracasos personales y profesionales se fueron sumando a tal punto que dejé de soñar y confiar en el universo. Me costó tiempo y muchos procesos de aprendizaje espiritual comprender que sólo me hicieron más fuerte y que mi fuente de poder es más grande e increíble de lo que mi mente había imaginado.

Hoy doy gracias porque las caídas son temporeras y mientras más toca uno fondo, mejor despega a la hora de volver a alzar vuelo. Cierto es que, cuando uno decide no alimentar el drama y arraigarse en su verdad, la vida te pone maestros para ayudarte a levantar, te pone el viento y la dirección correcta para que puedas extender tus alas.

Te invito a reflexionar en los desvíos y los recuerdos de vivencias que te dejaron. A veces las oportunidades que más queremos no ocurren a nuestro tiempo sino cuando más estamos preparados.

Cuéntame, ¿qué fracasos agradeces hoy? ¿Cuáles te resultaron ser lo mejor que te pudo haber pasado?