El culto a Frida y el amor que elegimos vivir

En ese culto a Frida y todo lo que nos educaron representa su figura, olvidamos que ella siempre eligió.
A quién amar, cómo amar y qué recibir.
Alabamos su transformación del dolor y sufrimiento en arte pero no cuestionamos su vida. Porque, ¿para qué?
Esa reflexión es la que me llevo de mirar más allá de este (no tan nuevo) cuadro, esta interpretación.
Una decide qué merece, una ELIGE cómo desea ser tratada, una establece las pautas de qué clase de amor quiere y se permite vivir.
Una elige siempre qué dar, qué quiere recibir, con qué se va a conformar.
Una elige qué esconde, qué revive, qué ignora, qué llora.
Una SIEMPRE elige cómo y a quién amar.
Y ese (re)conocimiento, por más sencillo que parezca, es poder.

-Natalia Bonilla

Anuncio publicitario