Cuatro consejos para tomar un año sabático

Si uno de tus sueños es darle la vuelta al mundo en 360 días o tomarte un año sabático del trabajo o los estudios para conocer nuevas culturas o encontrarte a ti misma, aquí te comparto varias lecciones que me dejó mi proceso.

Planifica gran parte de lo que será el año que jamás olvidarás y prepárate para el crecimiento exponencial que vivirás en todas las áreas de tu vida.

Establecer rituales de apoyo a tu proceso tales como llamadas a tus seres queridos, documentar tus apuntes en un blog o libreta, practicar algún tipo de meditación o técnica de relajación te será de mucha ayuda para los momentos de soledad e inseguridad que vendrán.

En este período probablemente cuestionarás tu proceso, tus decisiones, lo que hiciste en tu vida antes de este viaje, quién eres y hacia dónde vas. Esta parte es completamente normal y sentirse sobre abrumado/a también. Puede que encuentres las respuestas con facilidad y puede que algunas preguntas se queden sin contestar.

Sé amable contigo misma/o y honra tu proceso, no hay razón alguna para comparar el éxito o fracaso de tus experiencias de vidas con las de lo/as demás.

Simplemente son experiencias, historias para contar. Vívelas.

Si eres una mujer viajera, este post también te gustará. 

Trae un poco de hygge a tu vida

A mí me pasó. Si te soy sincera, sino fuera por la fama del libro The Little Book of Hygge de Meik Wiking (2016) jamás me hubiera imaginado que estas prácticas formaban parte de un estilo de vida y mucho menos que se llamaría así.

La tendencia ha sido mercadeada como “el secreto de la felicidad danesa” y las marcas de ropa, muebles y decoración del hogar han explotado al máximo el concepto. ¿Por qué limitarse a productos de bienestar si se puede comercializar un nuevo estilo de vida? Inteligentes, pues.

Escribo este post consciente de que existe intereses de mercado pero no por eso dejaré de compartirles algunas ideas que sí he comprobado -por experiencia propia y ajena- que dan resultados positivos.

Particularmente, son métodos efectivos para disfrutar más los tiempos de frío en este otoño e invierno.

  • Pasa tiempo en casa

Puede dar flojera leer esto o inclusive  dar sensación de tacañería. Sin embargo, te invito a pensar ¿cuántas veces buscamos estímulos fuera de nuestras casas en vez de cuidar la energía de nuestros espacios?

Claramente, tus acciones definirán tu disfrute. No es lo mismo pasar dos horas leyendo un buen libro con taza de té que jugando Playstation. Cada acción tendrá resultados diferentes. Para ello, plantéate, ¿cómo paso el tiempo en mi casa? ¿Qué actividades productivas hago? ¿Cómo preparo mi hogar para potenciar mi descanso?

En un momento de mi vida, yo veía mi casa como un lugar para dormir. Vivía mi vida afuera. Pero mantener una visión así llegó a desgastarme y a buscar en espacios públicos (o en casas ajenas) un descanso que podía gozar mejor en la mía.

  • Crea un ambiente cómodo y acogedor

Este punto se une al anterior y más porque el concepto del hygge se basa en la cultura danesa. Los nativos de Dinamarca, uno de los países más felices del mundo, convierten sus casas en refugios acogedores precisamente porque son pocas las horas de sol. Gran parte de la vida social con amigos y familiares se lleva a cabo dentro de las casas por lo que mantas, alfombras, sofás y texturas como la lana, el algodón o el lino son frecuentes encontrar. También son muy dados a prender muchas y muchas velas y a preferir colores pálidos para calmar la vista en su decoración.

  • Disfruta de bebidas calientes

Chocolate caliente y té son los principales. Evitan el café por ser estimulante. Igual creo que todo dependerá de tu gusto y lo que te relaje.

  • Descubre lo que te da placer y vívelo

Con el ritmo de vida acelerados de las ciudades nos olvidamos de separar tiempos diarios y semanales para el auto cuidado, para hacer actividades que nos centren o mejor aún, para no hacer nada. Sí, estamos tan preocupados de hacer siempre algo que olvidamos desconectar de redes sociales, el teléfono, los pensamientos, el mundo.

Si algo invita el hygge, que tiene resonancia con las filosofías orientales también, es que disfrutemos el “ser”, el “estar”, el “vivir”.

Intenta traer un poco de esa chispa a tu vida a ver cómo te va.